Además de mejorar la actitud al conducir, hay que extremar recaudos con la mecánica del vehículo para alargar su vida útil

Las principales sugerencias que deben considerarse son las siguientes.
Radiador: debe estar limpio, para que el sarro y el óxido no tapen la circulación, y siempre se debe controlar el nivel del agua, ya que si es bajo, no será el suficiente para permitir que funcione correctamente la calefacción. Se debe agregar líquido anticongelante, ya que el agua puede congelarse cuando la temperatura externa es de cero grado, o menos, lo que afectaría el motor. Hay que colocar la cantidad justa, según las temperaturas mínimas que se enfrenten. En la etiqueta del envase del líquido generalmente hay una tabla orientadora.
Batería: en invierno, este elemento necesita un óptimo estado, ya que la demanda de potencia es mayor, sobre todo en el arranque porque el motor está frío, y los líquidos, como el aceite y el combustible, tienen una mayor densidad. Por si esto fuera poco, la batería alimenta otros sistemas, como el desempañador eléctrico, la calefacción y las luces. Por eso, si el nivel es bajo, se desgasta rápidamente. Controlar el estado de los bornes y protegerlos con grasa o vaselina.
Si el borne tiene sulfato, la suciedad se puede remover con agua hirviendo. La mayoría de los proveedores de baterías ofrece la posibilidad de revisiones gratuitas.
Luces: en invierno, las condiciones de visibilidad no son buenas por causa de la niebla, las lluvias más frecuentes y las nevadas. Además, amanece más tarde y oscurece más temprano, por eso la necesidad de usarlas es mayor, por lo que deben ser revisadas a conciencia, no sólo para ver, sino también para ser vistos.
Aceite: en invierno, el aceite se espesa y en verano se adelgaza. Por eso, con bajas temperaturas se precisa un aceite menos viscoso para que pueda escurrir bien hacia las piezas que tiene que lubricar, y facilitar el arranque en frío. Con la nueva tecnología aplicada, los aceites sintéticos superan las limitaciones de los monogrado. Estos se mantienen más estables frente a los cambios de temperatura ambiente y del motor. Es recomendable consultar el manual del usuario para saber cual conviene usar en cada motor, y ya que recurrió al manual, consulte en la sección de los filtros, para saber cuáles son los más adecuados.
Bujías: para facilitar el arranque, es conveniente verificar el estado de las bujías y los cables, ya que la humedad deteriora más rápido estos elementos, que tienen un mantenimiento básico, la limpieza y el ajuste de la luz de los electrodos. Si estuvieran en mal estado, lo mejor es reemplazarlas. En los diesel, verificar si funcionan correctamente las bobinas de encendido de la precámara.
Calefacción y Aire Acondicionado: el correcto funcionamiento de este equipo es importante no sólo porque climatiza el interior, sino para desempañar los cristales más rápidamente. Si hubiera algún desperfecto, lo mejor es acudir al taller especializado, donde revisarán la carga del gas refrigerante, el circuito de mangueras y el compresor.
Parabrisas y Luneta: conviene limpiarlos con un desengrasante. En la actualidad se ofrecen varios productos específicos para mantenerlos limpios, sin que afecten las gomas de las escobillas limpiaparabrisas; algunos incluyen anticongelante. Son para agregar en el depósito que provee al sapito, que siempre debe estar completo. Una sugerencia: no se debe quitar el hielo del parabrisas o de la luneta con agua caliente, ya que por la diferencia de temperatura se pueden quebrar.
Escobillas Limpiaparabrisas: deben estar siempre en buenas condiciones, para que no rayen el parabrisas o la luneta. Se debe tener en cuenta que en invierno son un elemento muy requerido. En las zonas de muy bajas temperaturas, conviene dejar las escobillas despegadas del vidrio, para que no se adhieran a la superficie porque ésta se congela.
Neumáticos: las malas condiciones climáticas, más frecuentes en invierno, hacen que las superficies de los caminos tengan menos adherencia, por la presencia de agua, barro, nieve o hielo. Las cubiertas son el único punto de contacto entre el vehículo y el terreno, por eso deben estar en muy buenas condiciones, para asegurar mejor tenida y mayor poder de frenado. Recuerde que la profundidad mínima del dibujo de la cubierta es de 1,6 mm. Hay que controlar más frecuentemente la presión de inflado, que incluye el auxilio. Los que deben transitar permanentemente por caminos con hielo pueden recurrir a las cubiertas con clavos, que permiten un muy buen greep. No hay que usarlas para transitar en asfalto, ya que los clavos se desgastan por completo.
¿Cómo calentar el auto? Mucha gente lo pone en marcha varios minutos antes de salir y deja que tome temperatura mientras, por ejemplo, desayuna. Así, al subir, el ambiente ya es agradable. Pero eso implica un riesgo ya que si arrancan rápido se pueden romper otras partes que aún están frías. Lo ideal es que se caliente todo el conjunto mecánico y no sólo el motor. Es mejor arrancar despacio, sin aceleraciones bruscas y conducir con suavidad durante los primeros kilómetros.
Si viaja por zonas de montaña es frecuente que encuentre nieve o pavimento congelado. Durante el día tenga cuidado. Al salir el sol puede derretir el hielo en algunos tramos, pero también puede haber sectores de sombra con hielo o nieve. Eso hace cambiar las condiciones de adherencia de manera brusca. Entonces, cuidado con las zonas de sombra, o donde vea brillo en el pavimento.
Las cadenas resultan indispensables en los lugares donde son frecuentes la nieve o el hielo sobre los caminos, aunque también sirven para el barro, ya que permiten transitar con mucha seguridad y un mayor agarre. Se recomienda usar cadenas de buena calidad y de la medida adecuada para que no lastimen la cubierta. La sugerencia es la de practicar la correcta colocación antes de realizar el viaje, para saber cómo hacerlo. Hay que colocarlas en lugares planos y siempre antes de entrar en las zonas de nieve.
Por supuesto, y como en todas las épocas del año, también tienen que estar en perfecto estado los componentes del sistema de frenos, los de la dirección y los del sistema de suspensión, y prestar especial atención a los amortiguadores.
Sin duda, con la revisión a conciencia del vehículo habrá menos inconvenientes para transitar, pero lo que es fundamental es una actitud de manejo consciente y responsable.
Autor: Fernando Soraggi - La Nación





