Resulta que viajando sentía un olorcito a aceite. Paro al costado de la ruta y ¡¡¡no estaba la tapa de aceite!!!. Reviso un poco y veo que se había salido, e ido a parar atrás, casi contra el parallamas, arriba de la admisión. La volví a colocar. Arranco nuevamente, y al rato, vuelvo a sentir el mismo aroma, y vuelvo a parar. Esta vez no la veía por ninguna parte. Ya estaba agudizando el ingenio para tapar con algo, hasta que la veo al costadito del carburador. Creo que corté un pedazo de cámara, y de alguna forma la apreté.
Llegado a Mar del Plata, con esa misma cámara corté un círculo, luego le perforé el centro, y lo puse. Anduve y volví sin novedad. Pero al poquito tiempo ví que la goma no soportaba estimo que ni la temperatura, ni el aceite.
De todas formas anduve así un tiempo hasta que Daniel, un mecánico amigo del ambiente de "300 Libres", charlando un día me comentaba algo similar pero en los Dodge. Al preguntarle cómo se solucionaba me dice lo más campante: "corcho". ¡¡¡Eureka me dije!!!. ¿Donde consigo?, le consulto. Me regaló una planchuela de corcho. Así que con un compás, prolijamente hice un círculo, otro más chico, midiendo con el "masomenómetro" en la tapa de aceite, y así lo fabriqué, y hasta el día de hoy funciona bien.
Esto que puede parecer una pavada, cuando estén viajando, y les ocurra, y no estén tocados por la diosa fortuna como yo, y pierdan la tapa de aceite, verán que no es chiste, y ni les cuento si pierden una cantidad importante de lubricante en el medio de la nada.
Así que hoy revolví toda la casa, hasta que dí con esa planchuela de corcho, le pedí el compás a la más chiquita, y me puse a trabajar. Les dejo algunas fotos. El lunes en el taller, será cuestión de darle los toques finales para que quede como corresponde. Saludos.










